Sauna después de entrenar, no antes — bajó la presión sistólica 8.0 mmHg en un ECA de 2022
4 studies · RCT + 2 reviews
5 min de lectura

La respuesta es después — y los datos lo dejan clarísimo
Haz primero el entrenamiento. Y luego, sauna.
No es una manía ni una preferencia personal: es lo que respalda la evidencia. Un ECA de 2022 (un estudio que reparte a los participantes al azar entre grupos y los compara) vio que quienes añadían 15 minutos de sauna justo después de entrenar mejoraban más su capacidad cardiorrespiratoria y, además, lograban una bajada clínicamente relevante de la presión sistólica (–8.0 mmHg) frente a los que solo entrenaban (Lee et al., 2022).
Meterte en la sauna antes de entrenar te recorta parte del efecto del entreno. Ahora te explico por qué importa — y qué hace de verdad el timing en tu cuerpo.
La sauna después de entrenar bajó la presión sistólica 8.0 mmHg — el ejercicio solo no lo consiguió.
— Lee et al. (2022). Effects of regular sauna bathing in conjunction with exercise on cardiovascular function. Am J Physiol Regul Integr Comp Physiol.
Qué le hace realmente la sauna a tu sistema cardiovascular
El calor de la sauna sube tu temperatura corporal. Y eso obliga al corazón a trabajar más para llevar sangre hacia la piel y poder disipar calor. Ese aumento del flujo sanguíneo es el estímulo clave.
Una revisión en el European Journal of Applied Physiology lo explica sin rodeos: exponerte una y otra vez a un flujo sanguíneo alto — ya sea por ejercicio o por calor — “entrena” el endotelio, que es el revestimiento interno de los vasos sanguíneos (una capa finita de células que regula cuándo se dilatan o se contraen) para que funcione mejor (Weaver et al., 2022). Por eso sauna y ejercicio se pisan bastante en el “camino” que usa el cuerpo para adaptarse.
Y por eso combinarlos puede darte más que hacer solo una cosa u otra. Eso sí: el orden decide si esos efectos se suman… o si se estorban.
La terapia de calor y el ejercicio empujan la adaptación vascular por la misma vía: más flujo sanguíneo hacia el endotelio.
— Weaver et al. (2022). Non-pharmacological interventions for vascular health and the role of the endothelium. Eur J Appl Physiol.
Por qué sauna antes del entreno es el orden equivocado
Una sesión de sauna te sube la frecuencia cardiaca, te baja la presión arterial y te reduce el volumen plasmático — la parte líquida de la sangre. Si después intentas levantar pesado o hacer sprints, ya empiezas “gastado” antes de hacer una sola serie.
Rissanen et al. (2020) midieron qué pasa a nivel hemodinámico (presión arterial, pulso y niveles de líquido) en 4 combinaciones distintas de ejercicio + sauna. El volumen plasmático bajó de forma significativa durante todas las sesiones de ejercicio, y la sauna aceleró todavía más esa bajada. Si empiezas por la sauna, arrancas el entreno con menos líquido disponible.
Menos volumen plasmático = menos sangre llegando al músculo que trabaja = peor rendimiento.
No es que “calientes”. Es que te pre-fatigas.
Qué mostró de verdad el ECA sobre la sauna post-entreno
El ensayo de Lee et al. (2022) duró 8 semanas con 47 adultos sedentarios que tenían al menos un factor de riesgo cardiovascular. Hubo 3 grupos: solo ejercicio, ejercicio + sauna después del entreno, y un grupo control.
El grupo de solo ejercicio mejoró su capacidad cardiorrespiratoria (lo eficiente que es tu cuerpo usando oxígeno cuando te esfuerzas) en +6.2 mL/kg/min. El grupo de ejercicio + sauna mejoró +2.7 mL/kg/min — pero además bajó la presión sistólica 8.0 mmHg y redujo el colesterol total, cosas que el grupo de solo ejercicio no consiguió.
Son adaptaciones distintas, no la misma mejora repetida. La sauna no “sustituía” el entreno: le añadía una capa cardiovascular.
Un matiz importante: la mejora de fitness fue menor en el grupo con sauna que en el de solo ejercicio. Puede ser que la carga extra para el sistema cardiovascular hiciera que los participantes no pudieran sostener la misma intensidad de entrenamiento. Otro motivo más para usar la sauna post-entreno como herramienta de recuperación y de salud vascular — no como algo para rendir más.
¿Y la testosterona? ¿Importa el timing de la sauna ahí?
Quizá has visto el típico titular de “la sauna te destroza la testosterona”. Una revisión de 2026 en Sports Health miró estrategias legales que usan los atletas para optimizar la testosterona y encontró algo bastante claro: la sauna parece ser neutra para la testosterona (Lazarev et al., 2026). La inmersión en agua fría sí podría bajarla, pero la sauna no.
Así que si haces contraste calor-frío después de entrenar — sauna y luego baño frío — eso ya es otra conversación. Pero una sauna normal post-entreno no debería interferir con la señal hormonal que acabas de generar entrenando.
La misma revisión también confirma que el factor más decisivo para la secreción de testosterona es la calidad del sueño, porque está muy ligada a la fase REM (la parte profunda y reparadora). Y aquí la sauna puede jugar a tu favor: después del calor, tu temperatura corporal tiende a bajar durante la siguiente hora (tu cuerpo “se pasa” enfriando tras recalentarse), y eso puede ayudarte a dormir mejor — y a proteger esa testosterona durante la noche.
La sauna parece ser neutra para la testosterona — la inmersión en agua fría es la que podría bajarla.
— Lazarev et al. (2026). Testosterone-Optimizing Strategies in Athletes. Sports Health.
Cuánto tiempo y a qué temperatura: el método práctico
El ECA de Lee et al. (2022) usó 15 minutos después de entrenar a temperaturas típicas de sauna finlandesa (normalmente 80–100°C / 176–212°F). Esa es la “dosis” que produjo la bajada de 8.0 mmHg.
Rissanen et al. (2020) midieron respuestas con entrenamiento de resistencia, fuerza y combinado — siempre seguido de sauna. Lo más útil para ti:
- Resistencia + sauna dio las mayores bajadas de presión arterial: –8.9 mmHg sistólica justo al terminar, y –11.0 mmHg a los 30 minutos.
- Fuerza + sauna también tuvo efectos positivos, aunque algo más pequeños que con resistencia.
- Volumen plasmático — el líquido de tu sangre — subió de forma significativa al día siguiente en los grupos que combinaron resistencia con sauna. Buena señal de recuperación.
Qué hacer después de tu sesión:
1. Baja revoluciones 5–10 minutos antes de entrar a la sauna — deja que el pulso baje de 100 bpm.
2. Hidrátate antes de entrar. Ya has perdido líquido entrenando.
3. Con 15 minutos basta. No estás “persiguiendo más calor”; estás dejando que el mecanismo de recuperación haga su trabajo.
4. Dúchate con agua fresca (no helada) al salir. Ayuda a normalizar la temperatura corporal, y eso facilita conciliar el sueño.
Y si tu objetivo principal es la salud cardiovascular, combinar tus decisiones de orden en cardio before or after weights con una sauna post-entreno te da 2 estímulos vasculares que se suman en la misma sesión.
Cómo lo aplica Planfit
El beneficio de la sauna post-entreno que vio la investigación se sumaba a un entrenamiento estructurado y progresivo — no a sesiones al azar. Planfit te da esa estructura: programa cada sesión, te recomienda el peso de trabajo y el rango de repeticiones para cada serie, y registra tu progreso para que el estímulo de entrenamiento siga subiendo. Registras tu sesión, miras cómo vas de recuperación y luego te vas a la sauna. El orden ya viene integrado.
Referencias
- Lee E et al. (2022). Effects of regular sauna bathing in conjunction with exercise on cardiovascular function: a multi-arm, randomized controlled trial.. Am J Physiol Regul Integr Comp Physiol. 10.1152/ajpregu.00076.2022
- Rissanen JA et al. (2020). Acute Hemodynamic Responses to Combined Exercise and Sauna.. Int J Sports Med. 10.1055/a-1186-1716
- Weaver SR et al. (2022). Non-pharmacological interventions for vascular health and the role of the endothelium.. Eur J Appl Physiol. 10.1007/s00421-022-05041-y
- Lazarev A et al. (2026). Testosterone-Optimizing Strategies in Athletes.. Sports Health. 10.1177/19417381251411933