1. Arrodíllate frente a la pared y coloca tus codos en el suelo.
2. Entrecruza tus dedos y envuelve tus manos alrededor de la parte posterior de tu cabeza, descansando ligeramente la coronilla de tu cabeza en el suelo.
3. Soporta tu parte superior del cuerpo con la sensación de crear un soporte triangular con tus codos y cabeza.
4. Levanta tus caderas y camina lentamente con tus pies hacia tu cabeza.
1. Activa tu core y levanta lentamente una pierna a la vez, llevando tus rodillas hacia tu pecho.
2. Una vez que tengas tu equilibrio, levanta ambas rodillas juntas para crear una posición con los muslos elevados, luego extiende lentamente tus piernas hacia arriba para formar una línea recta con tu cuerpo.
3. Evita poner una tensión excesiva en tu cuello y mantén la sensación de distribuir tu peso a través de tus hombros y brazos.
4. Al bajar, baja lentamente tus rodillas hacia tu pecho en orden inverso, luego coloca tus pies en el suelo.
No contengas la respiración mientras subes, y respira lenta y naturalmente mientras mantienes tu postura.
1. Si tienes problemas con tu cuello, hombros o espalda, no lo intentes solo.
2. Siempre comienza con la ayuda de una pared o un asistente, y no levantes tus piernas de repente; elévalas lentamente.
3. Distribuye tu peso en tus brazos y hombros para que no recaiga únicamente en tu cabeza.
4. Si te sientes mareado o con dolor, relaja inmediatamente tu posición y descansa.
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